
Zen y el encuentro con la civilizacion
El Zen no es ni razonar ni teorías. No es un conocimiento que deba saberse con la mente; es una práctica, una experiencia que es tanto objetiva como subjetiva. Tampoco disocia el cuerpo de la mente, lo fisiológico, ni lo consciente de lo inconsciente. Se dirige hacia la totalidad del ser., Esto es lo normal de la actitud Zen, abarcar las contradicciones, hacer de ellas una síntesis y realizar el equilibrio. El espíritu moderno de libertad debe liberarse de viejas supersticiones, de creencias y de limitaciones formales para encontrar en sí mismo el origen de una moral auténtica, a la vez personal y universal, ligada a la conciencia profunda de la vida.” (Taisen Deshimaru)
Zen y sabiduría
El Zen abarca un alto grado de conciencia de sí mismo y de paz interior; abandonando el egoísmo individual y aprendienso a poner la mente en reposo o en blanco. Se accede a esta sabiduría por la puerta del silencio y sin deseo de provecho.”Tened las manos abiertas, toda la arena del desierto pasará por ellas. Cerrad las manos: sólo obtendréis algunos granos de arena.” (Maestro Dogen).
Zen y creatividad
La actividad viene de la espontaneidad “aquí y ahora”. Es la actitud más realista y más apropiada. En el Zen la vida cotidiana se funda en la espontaneidad y en el entrenamiento en la concentración del cuerpo.Por eso, sólo quien practica puede realizar “aquí y ahora” sus potenciales, despertándose a su verdadera naturaleza, volviéndose plenamente él mismo. La creatividad no sólo tiene que ver con el genio, el niño es espontáneamente creador. Cada uno en su vida debe volverse creador.
Zen y eficacia
El Zen no es una técnica de evasión ni de huída. Al contrario, la práctica de zazen al desarrollar nuestra energía y nuestra concentración en el instante presente, nos permite afrontar la realidad cotidiana con una calma, de la que nosnos creiamos capaces. Ante las dificultades, frente a los problemas, la reacción justa y eficaz se produce por sí misma, espontáneamente, pues nos hemos liberado de los obstáculos interiores que antes nos parecian imposibles. Es en la actividad misma en donde encontramos nuestra verdadera paz interior.
Zen y libertad
Traspasar los límites de nuestros propios conflictos, sentirse uno con todos los demás, comportarse naturalmente; es la vía de la libertad. La verdadera libertad es interior y surge de la práctica de zazen. Naturalmente la conciencia se vuelve más amplia y la confianza en sí aparece. Nuestra vida no es ni pequeña, ni estrecha, ni solitaria.
Zen y religión
El Zen es el capítulo principal de todo el Budismo. Pero es ante todo y esencialmente: contacto con lo absoluto en nosotros mismos, despertar a la realidad más allá de las apariencias visibles. Comprensión de nuestra naturaleza humana profunda, invisible. El Zen se sitúa más allá de todas las religiones tradicionales pero como es la raíz misma del espíritu religioso, puede vivir entre todas las religiones, darle a cada una su verdadero poder religioso, puede vivir entre todas las místicas, como un pez en el agua. “El agua -decía Dogen- es la vida para el pez, pero el pez es también la vida para el agua.”
Zen y arte
El Zen fue en el pasado una prodigiosa renovación cultural, primero en China, luego en Japón. En las civilizaciones del extremo oriente, la pintura y la poesía clásicas, en las que hay como representantes los más inminentes monjes zen, están impregnados de la creacion de la naturaleza y de las relaciones del hombre con ella. La creación artística procede de una íntima comunión con los elementos y las estaciones. En esta concepción del arte, lo que prima de una manera absoluta, es la espontaneidad. Por eso tanto la pintura como la caligrafía zen, deben surgir de una sola vez, no deben ser retocadas. Y sin embargo esta espontaneidad sólo se obtiene después de una larga práctica, de una paciente maduración interior.En China y más aún en el Japón, la influencia del Zen se extendió a todas las artes, el teatro y la caligrafía, la danza tradicinal y la cerámica. Recordemos también que muchos rasgos específicos de la vida cotidiana china japonesa se desarrollaron bajo la influencia del Zen: la admiración atenta de la naturaleza, el arte de los jardines, la elegante austeridada de la arquitectura y de la decoración, el arte de las flores, la ceremonia del té....